viernes, 4 de junio de 2010

Errol Flynn, el anti héroe


Dicen los que saben que cuando filmaba La vida privada de Elizabeth y Essex, Bette Davis odiaba intensamente a Errol Flynn. Los íntimos de la Davis aseguraban que ella no podía soportar que un actor tan malo cobrara más que ella. Flynn, por su parte, estaba convencido de que la diva de los ojos caidos (caidos, no caídos) estaba resentida porque no coqueteaba con ella. El rodaje resultó sumamente tenso hasta que en una escena, Bette debía darle una bofetada a su pareja. "Tuve la impresión de que una locomotora me había golpeado la cabeza", afirmó el actor australiano después de volver del shock que le produjo un bofetón de revés, que venía de la mano enjoyada con pedrería preciosa de la más grande diva del momento. En el primer descanso, nuestro galán corrió al camerino de la Davis para increparle el hecho del semi knockout, pero antes de que pudiera abrir su magullada bocota, ella le advirtió: "Si no puedes aguantar una bofetada, mal asunto. No lo puedo hacer de otra manera; yo soy una actriz de carácter".

Apenas un año antes, Olivia de Havilland se resistía a sus encantos desde la filmación de El Capitán Blood en 1935, pero al paso de las actuaciones en común, la química entre ambos logró una destilación común que desembocó en uno (o varios) encuentros amorosos. Robin Hood disfrazado de Errol Flynn tomaba por asalto a Lady Marian disfrazada de Olivia de Havilland.
Pero los amores con la actriz que nació en Tokio sucumbieron después de la salida del plató.

Errol, quien era el intrépido Capitán Blood, el gran Robin Hood, el héroe romántico a capa y espada que se dio el lujo de rechazar el papel de Reth Buttler en Lo que el viento se llevó, también era amante de los excesos, y esas excesivas dosis de éxito fueron las que lo llevaron a tirar su carrera por la borda. Porque en realidad, Errol Flynn, el australiano estudiante del Eton College, el boxeador amateur que no aceptó la convocatoria para ir a los juegos olímpicos de Amsterdam en 1928 por falta de disciplina, el Errol Leslie Thompson Flynn, nacido en Hobart, Tasmania, nunca tuvo demasiado que ver con los personajes que interpretaba en la pantalla.

La verdad es que ese personaje galante y heroico que le hizo triunfar tenía muy poco que ver con su auténtica personalidad. Errol era un hombre mujeriego que además de tres esposas (Lili Damita, Nora Eddington y Patrice Wymore) tuvo infinidad de aventuras extramatrimoniales, además de una exagerada afición a alcohol. Muchos directores se quejaban de tener que rodar con un Flynn que llegaba al set borracho como cuba o con una cruda de "Dios me ampare". La cosa se puso peor cuando en 1940 fue acusado de violación de una jovencita en un yate. A partir de entonces, sus admiradores comenzaron a mirarlo con menos admiración y comenzó el declive. A pesar de sus esfuerzos por conservar la fama en westerns y en producciones de aventuras, los excesos con la bebida comenzaron a pasarle la factura; de aquel ágil, atlético y galante Robin Hood sólo quedaba un guiñapo envejecido, abotagado y torpe. Inconsciente de la imagen que ofrecía, el otrora Capitán Blood protagonizaba proyectos cinematográficos cada vez más mediocres. Convertido en una caricatura de héroe y perseguido por rumores y escándalos como acusaciones de ser espía nazi y sospechas de homosexualidad por su amistad con Tyrone Power y Truman Capote, Errol Flynn muere a los 50 años, de un infarto prematuro, en la soledad de su yate. Lo único que le quedaba.

1 comentario:

Pablo Bringas dijo...

Muy interesante el comentario sobre Errol Flynn, pero sugiero que no perdamos de vista al Héroe que veremos y disfrutaremos el próximo martes. Recordemos la definición que dí de Héroe: "alguien que muestra gran coraje, valentía, autosacrificio frente al peligro o la injusticia y que es admirado por sus nobles cualidades y por bellas damas"

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